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julio 1, 2026Tierra del Fuego Argentina - Nuestra Estaca Tierra del Fuego es, hoy más que nunca, un punto de encuentro para el servicio misional. Actualmente, contamos con un equipo de 24 misioneros y misioneras de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quienes sirven con dedicación en nuestras comunidades. Ellos provienen de una gran diversidad de naciones: Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú, Guatemala, Canadá y Ecuador.
Un sacrificio de amor
Los misioneros y misioneras de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como élderes y hermanas, cumplen una labor profundamente espiritual y de servicio. Muchos de ellos vienen desde distintos países, dejando temporalmente su hogar, su familia, sus amigos, sus estudios, sus deportes, sus comodidades y sus proyectos personales, con el único deseo de dedicar una etapa de su vida a servir al Señor y a sus semejantes. Lejos de lo conocido, llegan a lugares nuevos y a culturas diferentes, abrazando este servicio con fe, humildad y amor.
Su propósito principal es invitar a todos a venir a Cristo, enseñando el evangelio restaurado, compartiendo mensajes de esperanza, fe, arrepentimiento, bautismo, el don del Espíritu Santo y la perseverancia hasta el fin. Sin embargo, su labor va mucho más allá: cada día dedican entre 10 y 13 horas a caminar nuestras calles, visitar hogares, acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y tender una mano en cualquier tarea cotidiana donde se necesite aliviar una carga.
Una obra que hacemos juntos
Como comunidad de fe en Tierra del Fuego, nuestra participación es esencial. Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no solo somos testigos de su servicio, sino también partícipes al recibirlos, acompañarlos y alimentarlos. Cada invitación a un hogar y cada gesto de apoyo se convierte en una forma vital de sostener esta gran obra. Los misioneros no sirven solos; sirven junto a una comunidad que los cuida y los ayuda a cumplir con su llamamiento.
Testigos del Evangelio
La profunda devoción de estos élderes y hermanas no busca el reconocimiento personal, sino que nace del amor puro por Jesucristo y por el prójimo. Su presencia en Río Grande, Ushuaia y cada rincón de nuestra provincia es un recordatorio viviente de que el Evangelio transforma vidas y de que siempre hay esperanza a través del Salvador.
Desde la Estaca Tierra del Fuego, agradecemos a cada uno de estos 24 misioneros por entregar su corazón en el "Fin del Mundo". Su ejemplo de discipulado nos invita a todos a servir, enseñar, escuchar y amar con mayor profundidad.









